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4/1/2007 Memoria del HolocaustoComo motivo a mis extensas horas de navegacion en internet, tratando de elimininar esos vacios internos, buscando un poco mas alla de la historia comun y de la minima recopilacion que nos acercan las instituciones educativas; llegue a un texto que me parece importante compartir. Me limite solo a publicarlo en mi espacio y no realizar candenas de emails, seguramente molestas e ignoradas para la mayoria,perdiendo tiempo en personas que no lleguen a interezarse. Por ese motivo, solo cualquier persona avida a la lectura, o que quizas frecuente Mi Espacio como un medio para la reflexcion, podra acceder a este escrito realizado por un sobreviviente al holocausto. En esa busqueda propia y seguramente eterna, llego a mis manos este testimonio;que vale la pena leer, para revivir en cierta forma aquellos sentimientos propios de los presos en los campos de concentracion, y quizas asi generar una imagen visual capaz de retener el resto de nuestras vidas en nuestra mente y corazon, para evitar en el dia a dia una cadena de acontecimientos capaces de llevar a un genocidio racista. TODOS TENEMOS ALGO EN COMUN: SOMOS DIFERENTES Recorda que todos en esencia somos iguales, si destruimos al projimo, inevitablemente destruimos una parte nuestra. Procuremos ser un SER HUMANO integro,integrando a todos a nuestra sociedad. Debajo les agregue dos links por los que estuve leyendo: http://www.alemania-online.de/historia/tercerr/ Saludos y exitos a todos. Sandru "Testimonio de un sobreviviente" León Grzmot Cada vez hay menos testigos oculares del tiempo más nefasto de la historia de la humanidad. Tiempo que parecía haberse secado la propia fuente de amor. Nosotros juramos a la sombra de los crematorios jamás permitir que fuera borrada LA SAGRADA MEMORIA de los 6 millones de judíos mártires. Prometimos solemnemente en nombre de los padres y niños muertos NO OLVIDAR Y NO DEJAR QUE SE OLVIDE. Los vimos en deportaciones, ejecuciones, tumbas, campos de muerte, ruegos sin palabras, callados, silenciosos, gritos de desesperación, rostrosdestruídos, puños elevados, rollos sagrados rotos, pisoteados, "todo arde". Algunas familias que se salvaron de la primera deportación se esconden en los bunkers pero con poca esperanza de sobrevivir. Apretujadas 60 almas en un sótano, ancianos, adultos, adolescentes y niños exhaustos por falta de aire yagua. El agua se reparte con un gotero. Mi padre no toma su porción y se la da a mi pequeña hermanita de 4 años que arde de fiebre. "Dios mande su ira sobre estos asesinos". -RAUS! RAUS! Gritos de la SS y sus colaboradores. Polacos, lituanos y ucranianos. -"Frauen Rechts, Mener Links"- pasan los verdugos. Con un empujón con la culata de una carabina tratan de separarme de mi madre. Nosotros nos tomamos de la mano. La bestia la golpea. Está toda ensangrentada. -"Cuídate"- grita. Y ya me encuentro en el camión. Y ya en el vagón que normalmente transporta carbón. Uno sobre otro. Apenas nos reconocemos. Golpeados, sucios, cansados, así llegamos a la rampa de Auschwitz. -"Rechts Links"- la selección del ángel de la muerte, Dr. Menguele. Estamos tirados alIado de los alambrados electrificados de Aushwitz, el cielo está iluminado del fuego que sale de la chimenea de los crematorios. El viento desparrama las cenizas por el aire, Nos miramos uno al otro. A pesar de la helada noche de invierno no sentimos frío, sino terror. Los ojos que miran y mandan un mensaje. Quien sobreviva debe contarlo al mundo! En la cucheta estamos apretujados de a cinco. De la oscuridad nos llega el lloriqueo del pobre muchacho sobre quien el monstruo Mengele hizo sus experiencias. 4/8/2006 Nos acostumbramos....Nos acostumbramos...
a vivir en nuestra casa y a no tener otra vista que no sea las ventanas que nos rodean. Y como estamos acostumbrados a no tener vista, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera. Y como no miramos para afuera luego nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas. Y porque no abrimos completamente las cortinas nos acostumbramos a encender más temprano la luz. Y a medida que nos acostumbramos, olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud. Nos acostumbramos... A despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde. A tomar rápido el café porque estamos atrasados. A comer un sándwich porque no da tiempo para comer a gusto. A salir del trabajo porque cae la noche. A cenar rápido y dormir con el estómago pesado sin haber vivido el día. Nos acostumbramos... A esperar un "no puedo" en el teléfono. A sonreír sin recibir una sonrisa de vuelta. A ser ignorados cuando precisamos ser vistos. Si el trabajo está duro, nos consolamos pensando en el fin de semana. Y si en el fin de semana no hay mucho que hacer vamos a dormir temprano y nos acostumbramos a quedar satisfechos porque siempre tenemos sueño atrasado. Nos acostumbramos a ahorrar vida que poco a poco igual se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir. Alguien dijo: "La muerte está tan segura de su victoria que nos da toda una vida de ventaja" |
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